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Barranquilla, Atlántico, Colombia
Primero esencialmente caribe, después ambientalista, arquitecto, avaluador, urbanista. Distribuyo mi tiempo entre dos descansos: el del sopor de la tarde y el de la buena noche. Y, entre los dos, uno que otro cada vez que se puede. Lo suficientemente rápido para que mis hijos me digan ¡La tortuga veloz!

17 enero, 2011

Estamos yuca

La semana pasada estuve en la oficina de un cliente para concertar una cita de una reunión de trabajo sobre un proyecto. Esperaba en la salita de espera de la oficina. En esas llega un mensajero con un comprobante de pago en la mano. Se la muestra a la señora Lilia, la secretaria. Esta le dice:
- Mañe, déjalo para la próxima semana porque estamos yuca.
Mañe, el mensajero, le responde:
- Ok, no hay problema.
Mesándome los cabellos me pregunto: - ¿Yuca?
La señora Lilia parece que adivina mis pensamientos porque me dice:
- Doctor, estamos como la yuca. ¡En la olla!
No queda nada por decir. Festejar simplemente otro día caribe en donde se aprende algo nuevo de su magia.

¿Y entonces qué?

De domingo para lunes le tocó dormir donde la Sra. Iveth. Ese lunes no habría auxiliar de ingeniería operativa interna por lo cual la Sra. Iveth organizó las tareas de su apartamento. Stefany cocina, Daniela hace la limpieza, etc... El hombre se levanta como a las diez de la mañana - esta de vacaciones- y le dicen:
- ¡Q'uihubo Leeank! ¿Cómo amaneciste?
- Bien.
- ¡Aja! ¿Y entonces qué?
Y responde en voz baja, mascullando:
- ¡Que nada! Yo me voy es de una pa'mi casa ¡Aquí no voy a hacer aseo!

02 enero, 2011

1-ene-2011_Casa_Eva_Rivera

La prueba irrefutable e inequivoca del matrificio de Herman. El 1° de enero en la casa de Eva con el suegro ¡Claro! ¡El no aparece!

1_Ene_2011_Mello_Fermin

04 noviembre, 2010

Se le perdió la cartera

04-noviembre-2010 El jueves 7 de octubre no se le perdió, se le olvidó la cartera. Sin querer queriendo, como el chavo del ocho, se ahorró el gasto del día. Como el manual de convivencia del colegio no permite llevarle cosas olvidadas o adicionales a los alumnos, únicamente el almuerzo al medio día; la decisión acostumbrada es ¡arréglate como puedas! Y, el sabe arreglárselas solo, o con el apoyo de los amigos y compañeros del colegio. Por la noche requirió su dinero diario para el día siguiente: - ¡Pa! la plata de mañana. - Tú tienes la de hoy. - ¡Ajo! esa es mía. Ya la guardé. Orlydis, nuestra ingeniera comercial de apoyo lo ayudó: - ¡el pelaito vino con hambre! Se comió todo el almuerzo y pidió más. La hermana reacciono de inmediato: - Papi, Leeank si es vivo. Tronco de vivo. Rebusco en mis bolsillos el dinero y digo: - Bueno. Toma el dinero y guárdalo. Que no se te vaya a olvidar la cartera. Me doy cuenta de que no ha comido – en Barranquilla le decimos a lo que en otras partes llaman la cena la comida- y le digo: -¡pilas! A comer. - No tengo hambre. - ¿Cómo? - No quiero esa comida. - Pero, si esa es la que mas te gusta. - Mmmmm. - Bueno. Entonces no comas. Revisemos tus responsabilidades y el orden de tus cosas para mañana. El hombre no contesta. Se levanta de la cama, se acerca a la mesa en donde trabaja, comienza mostrar los cuadernos con los compromisos desarrollados y el maletín preparado para el día siguiente. El tiempo del plan del móvil se me acaba y debo salir para conseguir tiempo para llamar. Después de recargar el tiempo para el móvil, me entretengo en explorar los olores y colores de la calle, limpios después de la lluvia del día y la tarde. La ciudad se siente limpia, pero se ve sucia, extremadamente sucia, muy sucia. Aun así, es placentero estar al aire libre en el fresco de la prima noche. Me acuerdo de los panes rellenos de bocadillo que le gustan y decido ir a la panadería a comprarlos. Atravieso la calle inundada de carros, motos, gente y mugre sobre todo. Al salir de la panadería lo veo sentado del carro de comidas rápidas de Toño. - Hey ¿qué? ¿ya te dio hambre? - Si. Pedí un perro dietético. - ¿…? El dietético es un perro caliente preparado con pollo desmechado, verduras, queso, papitas y poca salsa. - Con la plata de hoy. Me acomodo a su lado para acompañarlo en la espera. Me dice: - Yo vi al señor caminando por la 72 y pensé: - Se parece a mi papá. Tiene el pelo como mi papá. Le veo las gafas de lado y se parecen a las de mi papá. Y va para la panadería. Y cuando veo que sale de la panadería más se parece a mi papá. De pronto veo que se acerca al carro de Toño; y, ¡es mi papá!. - Te compré pan con bocadillo. - ¿Cuántos? Y revisa la bolsa de los panes. - ¿Y estos? – Se refiere a los integrales y de sal. - Son para mí. - Ah… - ¿Toño los prepara igual a Leo? - Si. Se queda pensativo un rato y me dice: - ¿ya terminaste el trabajo de las bodegas? - No. Todavía estoy en eso. El día anterior me había ayudado en la recopilación de una información sobre bodegas y locales con demasiada precisión y detalle. Estuvimos trabajando hasta las diez de la noche. Una hora después de su hora de dormir. - ¿te ayudo? - No. Ya es muy tarde y cuando termines de comerte el perro se te ha pasado la hora de dormir. - Bueno. Presiento que su idea, además de seguir ayudándome, -que si lo hace muy bien- era dormirse tarde, tal como el día anterior. De seguro no tenia sueño.

04 mayo, 2010

La ultima de Leeank-04-05-2010

Ayer estuvimos de ida al médico y de compras de zapatos que combinaran con el uniforme de promoción de los viernes el cual es de color caqui. Quería comprar un par chavitos, ir a McDonald y otras mas pero el argumento de que no había dinero lo convence. Despues fuimos al cajero a buscar dinero y le mostré que solo me quedaban 34 mil pesos en la cuenta: -¿Solo 34 mil? ¡Erda!. Después fuimos a que lo peluquearan y después para la casa. Al salir de la peluquería insistió en que quería ir a Presto o a McDonald y le dije que no había dinero. Conversando, le comente que un abogado me debía un billete y que había quedado en llamarme el lunes y no lo había hecho y que debía llamarlo para que me pagara, y deje salir que era un billete fuerte. Cuando llegamos al edificio me hablo: - Edwin vende unos sanwichs de pollo bien bacanos por solo 4.500. Una manera sutil de decir comprame uno. Salimos pero Edwin no estaba y fuimos a la panadería a comprar lo del desayuno. Vimos tv, jugamos y a dormir. Seis de la mañana. Fuera de la cama. Al baño, desayuno y listo para el colegio. De pie ante la mesa terminando de arreglarse la ropa, me llama la atención: -¡Pa! Que no se te olvide llamar al abogado.

12 septiembre, 2009

La Herencia de Transmetro

Este es el inicio de una serie dedidada a Transmetro. Comenzamos con una caricatura de Hereje09.

01 agosto, 2009

La educación

Jueves, 30 de julio de 2009 “Aquello que verdaderamente nos educa también nos cura.”
Rachel Naomí Remen.
A veces se comprende tarde, o muy tarde, la esencia –el significado esencial- de un concepto o de una actividad; por ejemplo, la educación. La escuela sirve para adquirir, como fundamento para la misma; responsabilidad y disciplina. Lo demás es su consecuencia. Conocimiento sea como información, como procedimientos o maneras de hacer formulaciones teóricas avanzadas.
Cuando se trabaja en educación uno termina por darse cuenta que detrás de la educación lo que hay es amor. Y, el amor no puede existir sin compasión, disciplina y justicia.
La compasión es un estado del alma que nos hace sensibles a los padecimientos de alguna persona. Es una manera de cariño o amor filial. Tiene la esencia del perdón y la misericordia. La disciplina se sustenta en el orden y la obediencia. Seguir las reglas de la vida sana, moral y éticamente. La justicia como la virtud para dar a cada cual lo que le corresponde. Recompensa o castigo.

Las sandalias del domingo

5:45 de la mañana. No es que quiera levantarme. Me gustaría seguir durmiendo pero los compromisos de palabra hay que cumplirlos. Lo asumí cuando confirme que asistiría al partido de futbol del domingo a las 8:30 de la madrugada. No enciendo la radio pero caliento agua en el micro. Una taza mediana, media cucharadita de instantáneo, expreso lo llaman en otras partes, azúcar especial. Un poco de movimiento con la cucharita para revolver y me lo tomo a sorbos lentos, muy lentos. Saboreados. Muy saboreados. La flaca duerme. La gorda duerme. Los chicos duermen. Seguirán haciéndolo hasta bien entrada la mañana. Reviso las alacenas de la cocina y dejo una nota: - Hay bollo y queso. Nos vemos al medio día. Visto el uniforme del equipo de futbol Arquitectos y encima una sudadera con bolsillos de corredera, y sandalias por comodidad y descanso. La mañana en la calle es cálida y brumosa. El sol se asoma tímidamente por entre las brumas que se resisten. Me digo en voz alta: - De seguro cuando comience el partido será una luna irresistible. Habitualmente tomo taxis para transportarme pero me decido por los buses de servicio público. Tomo una buseta en la 72 para llegar hasta la carrera 54. Ruta Silencio Terminal reza el cartel del frente. Saque la billetera para cancelar el valor del pasaje y me la guardé, al sentarme, o eso creí. Me bajo en la K 54. Viene el bus de la ruta Uninorte. Busco la cartera para sacar el dinero y, ¡oh! Sorpresa ¡No la encuentro! Me devuelvo hacia la buseta que había dejado. Va a media cuadra. Corro o lo intento. Las sandalias no me dejan. Me las quito. Corro descalzo por el pavimento de la calle 72. Alcanzo la buseta una cuadra más adelante. La cartera estaba en la silla. Cartera recuperada. Susto superado. De regreso a la carrera 54 los manes en la esquina me dicen: ¡Viejo! Estás para la maratón. Sonrío. Solo me sonrío. Tomo la decisión de no usar sandalias sino para estar en casa o en la playa.

30 julio, 2009

Reunión en AL-ANON

Miércoles, 29 de julio de 2009 Esta tarde decidí ir a la reunión de AL-ANON. Aprender tanto en tan poco tiempo es impactante porque te marca un rumbo, rumbo que presentías pero que no quisiste tomar. Aprender de personas de diferentes tipos y condiciones es espectacular. Es extraordinario que sin conocerte te traten como si fueses amigo de toda la vida. Que te cuenten cosas personales muy intimas es inefable. La decisión tomada, aunque tardía me debe llevar a un camino de recuperación interior que al final, en últimas, me sirve tanto a mí como a los demás. Aprendí que nada de lo que haga hará cambiar tu modo de vivir. Entendí mi incapacidad. Aprendí que no puedo obligar a los demás a que hagan lo que no quieren hacer. Aprendí que cada quien decide que hace con su futuro. Aprendí a tomar solo que quiero. Aprendí un nuevo concepto de libertad.